DUVIMIOSO HACKENBRUSCH PRESENTA:
“RIGOR MORTIS” UN PROGRAMA EN EL QUE LAS PALABRAS SUSTITUYEN LAS IDEAS
Hola que tal, amigos de Mejoral… Aquí les habla Duvimioso Hackenbrusch, y éste es MI programa en Radio Charenton: “Rigor Mortis”, un programa donde las palabras sustituyen las ideas, como dice mi psiquiatra, el doctor Menguelinsky. Auspiciados por laboratorios Sidney Lumet y James Roos, transmitimos desde la Clínica Charenton de Tel Aviv para todo el mundo y sus alrededores.
¿Cómo están ustedes? Yo un poco más tranquilo con la nueva medicación, y feliz de poder compartir el contenido de mi sesera con todos ustedes. ¿Están ahí, no? Es un gran placer y una igual alegría saber que todavía me recuerdan y que me escuchan con tanta atención.
Un saludo especial para la gente de Morenada, los llevo siempre en mi corazón. En las largas noches de las decenas de inviernos que pasé en mi kibutz en el desierto del Neguev, solía tocar durante horas mi tambor piano para consolar mi añorante corazón buscando infructuosamente la Cruz del Sur en el cielo estrellado. Tocaba y tocaba mi tambor hasta que el cansancio y las piedras que me tiraban los otros kibutzseros me obligaban a meterme corriendo en mi casa, tomarme un lexotán 20, y recostarme en mi lecho a esperar el sueño.
Pero esos tiempos han pasado, el doctor Menguelinsky me ha dicho que no debo tocar el tambor aquí y yo le hago caso. Le hago caso por varias razones. En primer lugar, porque comprendí que tiene razón. En segundo lugar porque la enfermera Ratched prendió fuego mi tamboril la segunda noche que pasé aquí. En tercer lugar, porque el doctor Menguelinsky me ha dicho que si insisto en tamborilear me volverá a aplicar los electroshocks y con la actual crisis energética, no puedo permitir tamaño derroche.
La enfermera Ratched es muy estricta en eso del tambor, el otro día me encontró moviendo los dedos en el aire y cantando “La Comparsa Silenciosa” de Labarnois Carrero, y me dió una patada en la canilla, me tiró al suelo, me colocó la camisa de fuerza, y me puso una inyección en la nalga izquierda que me tuvo durmiendo durante tres días. Me desperté mucho mejor, ya ven. Ahora, unos consejos comerciales y ya volvemos. No se vayan. ¿Eh?
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Locutor:
Comienza el Tercer Festival Cinematográfico de la Clínica Charenton, una iniciativa del Ministerio de Salud para mejorar la calidad de vida de los internados y convertirlos de una buena vez en cosas útiles a la sociedad. El programa:
Lunes: El gabinete del Dr. Caligari
Martes: Nido de víboras
Miércoles: La cabeza contra la pared
Jueves: Psicosis
Viernes:The Wall
Sábado: Hombre mirando al sudeste
Domingo: Atrapado sin salida
Todos los días a las 20:00 horas, al módico precio de 200 Shéckels, en nuestro salón de actos. Se recuerda a los internados que la concurrencia es obligatoria. Promoción 2×1 para usuarios de tarjetas del Discount.
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Hola de nuevo, amigos y amigas de Rigor Mortis, el programa del entrañable Duvimioso Hackenbrusch (Yo), transmitido directamente desde la celda 78 de la Clínica Charenton de Tel Aviv. ¿Están ahi? Mejor que estén, pues aquí comienza realmente mi programa de hoy, y sería una pena para mí que se lo perdieran. Comenzamos con un temita musical. Con ustedes: Iron Maiden
¡Guau! ¡Qué polenta! ¿No? ¿Noverdá que sí? ¿Noverdá que sí? ¿Noverdá que sí? En fin, descuento que coincidirán conmigo, lo doy por sentado, lo doy por seguro, estoy convencido de que es así. Muchas gracias. Muchas gracias. Son ustedes maravillosos.
Les cuento que días pasados se celebraron aquí los 105 años del estreno del musical de James Matthew Barrie “Peter Pan” con un show de fuegos artificiales en un lugar que rebautizaron para la ocasión como “El País de Nunca Hamás”. Fue un espectáculo maravilloso y deslumbrante, pudimos ver algo por televisión, pero no mucho, porque YNet había vendido los derechos de televisación a Al Jazeera y acá en la Clínica no agarramos ese canal ya que no tenemos cable porque es muy caro.
De todas maneras, cuando nos dejaron asomar al ventanal que da hacia el sur, pudimos ver los resplandores de los fuegos artificiales en el horizonte. Ha de haber sido algo realmente magnífico, pues estábamos como a cien kilómetros del festival y aún así podíamos ver las luces. Ah… ¡como hubiera deseado estar allí! Pero bueno, el doctor Menguelinsky me ha dicho que debo quedarme aquí un tiempo más, porque me necesita para hacer unos experimentos que redundarán en un gran beneficio para la humanidad toda, y bueno, yo no puedo negarme a colaborar con un objetivo tan altruísta ¿No?
La enfermera Rached nos dijo que no teníamos que preocuparnos por no haber podido ir al festival, que en cualquier momento el Ministerio de Cultura organizaría otro y que estaba haciendo las gestiones para que nos llevaran a verlo en primera fila… y sonrió, cosa rara en ella. Mi amigo Salomón McMurphy juró que si la enfermera Rached no cumplía la promesa, él mismo alquilaría un ómnibus y nos llevaría a todos a la fiesta. McMurphy está medio loco, pero es un muy buen compañero, ocurrente y gracioso, y siempre está inventando algo para alegrarnos la estadía en la Clínica. Ahora hace días que no lo veo, el doctor Menguelinsky me dijo que fue a visitar a su familia y que volverá pronto. Ah… ¡cómo desearía que McMurphy estuviera aquí! A propósito… escuchen ésto.
Pero bueno ¡basta de nostalgia! Les cuento que el 6 de enero pasado fue mi cumpleaños. ¡104 años, cumplí! ¿Qué tal?. Me costó un poco apagar las velitas, me tuve que sacar los dientes postizos pero al final lo logré. Estuve como media hora soplando, por lo que la mayoría de las velitas se consumieron solas y la torta quedó un poco húmeda, pero que las apagué, las apagué. Pero bueno, al final nadie quizo probar la torta… La enfermera Rached me dijo que lo que pasaba era que todos mis compañeros eran diabéticos y no podían comer cosas dulces. Estuve comiendo torta como quince días, y la verdad es que estaba riquísima. Una pena la enfermedad de mis compañeros, pero la vida es así, no todos tienen la suerte que tengo yo de estar hecho un potro a los 104 años.
En fin, este programa ha llegado a su fin, pues –hablando de Roma- en cinco minutos debo salir a galopar, y la enfermera Rached ya está aquí para ensillarme. Los dejo con un hermoso tema musical, y me despido hasta la próxima semana, cuando tendremos un nuevo Rigor Mortis. Los quiero mucho. Hasta la próxima. Gracias. Han sido ustedes muy amables.
Duvimioso Hackenbrusch Enero 31st, 2009 at 11:40am

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