¿POR QUÉ LA ARAÑA SE LLAMA “ARAÑA”?
LUNES
¿Por qué la araña se llama “araña” si no araña, pica, y el gato, que es el que araña, se llama “gato”? ¿Cómo se llamaría la araña si realmente arañara? ¿Gato? ¿El nombre de un bicho no debería estar relacionado con sus actitudes y aptitudes, su apariencia, o el papel que juega en el universo?
¿Por qué la anchoa se llama así si es un pescado finito? ¿Por qué la anchoa se llama “anchoa” mientras que la langosta se llama “langosta”? ¿Qué tiene de angosta la langosta? Algo, sobre todo si la miramos de arriba y con las alas plegadas ¿Y la mangosta? ¿Qué relación, parentesco, o cercanía hay entre la langosta y la mangosta para llamarse tan parecidas la una a la otra? ¿Es que las mangostas comen langostas? A veces, cuando tienen mucha o mucho hambre, pero en general prefieren comer ratas, víboras, escorpiones, y otros bichos asquerosos y repugnantes.
A la mangosta le pasa algo parecido a lo que le pasa a la araña, se llama “mangosta” pero ni tiene mango, ni manguea, ni es tan angosta como para nominarla con el superlativo de ese adjetivo. Pero la mangosta, a diferencia de la araña, sí que araña cuando uno le pone un bozal y la judea y ella se ve impedida de mordernos para defenderse. Pero no se llama “araña”, se llama “mangosta”…
La mangosta no teje pero la araña sí, y lo que teje la araña se llama “telaraña”, pero lo que teje la araña no es una tela sino una red. ¿No sería mucho más sensato y lógico que lo que teje la araña se llamara “redaraña” y no “telaraña”? ¿Me pueden decir quién, en nombre de Dios, le puso “telaraña” a la telaraña? ¿Cómo quieren que el mundo no ande como anda si llamamos a las cosas con nombres equívocos, que describen realidades y/o situaciones sin contacto alguno con la realidad?
El nombre del pulpo, a diferencia del de la araña, sí que está bastante bien puesto, porque los pulpos no tienen huesos, son pura pulpa (que no es tan tierna como el pesceto, pero se deja comer). El pulpo tiene ocho patas igual que la araña, sin embargo, al pulpo lo llaman “pulpo” y no “araña” (en este caso también coincide el hecho de que el pulpo tampoco araña), asi que lo de que la araña se llame “araña”, no está relacionado con la cantidad de patas. ¿Con qué está relacionado? No lo sé… a esta altura lo único que sé es que esta cuestión de que la araña se llame “araña” aunque no araña, me ha producido migraña. ¿Que por qué la migraña se llama “migraña”? ¡¡¡No lo sé, por Dios, no lo sé!!! ¿Me pueden dejar tranquilo al menos por un rato?
VIERNES
Hace un rato me puse a pensar en mi ensayo del lunes pasado sobre las contradicciones implícitas en la circunstancia de que un animal que no araña se llame “araña”. Si, ya sé, no debería haberlo hecho… Pero bueno, no puedo dominar estos impulsos (si así fuera mi vida sería mucho más sencilla), y aquí estoy, turbado y perturbado por no haberme dado cuenta de que la araña no sólo no araña, sino que tampoco “pica”. Porque para picar se necesita tener un pico, lo que tiene la araña son mandíbulas, y el hecho de cerrar las mandíbulas sobre un objeto se llama “morder”. O sea que la araña “muerde”. Pero a pesar de que lo que hace la araña no es picar sino morder, ahí vamos llorando a los gritos: “¡Me picó una araña! ¡Me picó una araña!”, corriendo como unos histéricos buscando un auxilio imposible de encontrar… (que no hay nadie en casa ahora).
¿Que pensaría usted si escuchara a alguien llorar porque lo “picó” un perro? Que esa persona sin dudas está mal de la cabeza. ¿No? Y sin embargo, cuando escucha a alguien berrear porque lo “picó” una araña, lo que hace es correr a su lado y preguntarle “¿Dónde, dónde?” y no se le ocurre para nada pensar que el tipo esté loco. Es que nos acostumbramos muy fácil a hablar mal, y la culpa, seguro que es de la televisión. Hablando de Roma, la otra vez en canal 4 anunciaron que pasarían la película “El hombre araña” y la sorda de mi tía preguntó: ¿El hombre araña?. Sí, tía –le contesté– “El hombre araña”. Y ella me dijo: –¡Qué poco varoncito ese muchacho! Arañar no es de hombres… Le iba a explicar, pero mirando cómo se viste el Peter Parker ese, pensé que mejor la dejaba por ahí, que tal vez mi tía tiene razón.
Pero volviendo a lo del principio, que no quiero irme por las ramas, en este momento me percato de que –al igual que la araña– las abejas y las avispas tampoco “pican”. Ambas nos clavan sus aguijones, la una, cual minúsculo kamikaze animal, nos clava su aguijón y muere; la otra cual liliputiense asesino sanguinario, hace lo propio y huye cobardemente antes de que le podamos dar su merecido. Y sin embargo no decimos que una u otra nos “aguijonearon”, sino que andamos como unos estúpidos diciendo por ahí que nos “picaron”. ¡Y lo mismo sucede con el mosquito, que lo que hace es perforar nuestra piel con su proboscis y succionar nuestra sangre! También decimos “me picó un mosquito”, cuando lo correcto sería decir “me perforó un mosquito” o “me chupó un mosquito” (¿aceptaría un “me succionó”?)… En fin, que por lo que veo, la palabra “picar” sirve tanto para un barrido como para un planchado. Y ahora me acordé de que también decimos que las aguavivas “pican”, cuando en realidad nos clavan pequeñas lancetas ponzoñosas, pero mejor me tomo la pastilla y me voy a acostar. Buenas noches.
Propiamente Dicho Noviembre 30th, 2008 at 11:14am

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